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Arrancamos este nuevo artículo de opinión con una imagen que a más de un@ le resultará familiar. Y es que revisando como de costumbre las noticias locales de los diarios digitales estos últimos días, me he encontrado con este panorama al momento de abrir determinados titulares en "El Norte de Castilla Palencia", invitándome a que me suscriba al diario a cambio de un precio mensual.

Este reciente cambio de política del diario en cuanto a los contenidos digitales obedece, según el grupo Vocento (grupo empresarial al que pertenece el Norte de Castilla), a la necesidad de incrementar los ingresos digitales, apostando por la calidad de los lectores digitales en detrimento del volumen. Además asegura ser "el primer grupo de medios de comunicación del mercado español en implantar el modelo de pago por contenidos, con el ON+".

Es aquí el punto en que colisiona de manera especial el interés empresarial con el derecho a la información que reconoce la Constitución Española:
"Artículo 20 CE: 1. Se reconocen y protegen los derechos: d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. (...)"

Imaginemos por un momento que todos los periódicos digitales decidieran restringir el acceso a la información que demandamos, teniendo en cuenta que hoy en día la gran mayoría de jóvenes (y no tan jóvenes) nos informamos a través de los medios digitales, y que el acceso suele realizarse desde las redes sociales (facebook, twitter...). Sin duda todos pondríamos el grito en el cielo, y nos preguntaríamos ¿es nuestro derecho a la información menos importante que los beneficios privados de los medios de comunicación?

Se puede argumentar que buscando un poco en internet se puede encontrar esa misma noticia en otro medio como, en el caso de Palencia, "Diario Palentino", pero esto no quita para que ello suponga un verdadero quebradero de cabeza, puesto que los titulares no coinciden entre un diario u otro, ni tampoco la calidad y extensión del artículo en cuestión.

La conclusión a la que llego, aparte de la evidente de que el interés privado acaba prevaleciendo sobre nuestros derechos fundamentales en casos como este, es que el derecho a la información se convierte en última instancia en moneda de cambio para los lobbys empresariales, escapando fácilmente de nuestro control. La mera expectativa de que el grupo Vocento aproveche una determinada coyuntura para intentar "privatizar" este derecho, valiéndose de la posición ventajosa que otorga la propiedad de los medios de producción, es cuanto menos preocupante. Finalmente, debemos discutir, si este cambio se convirtiera en permanente, si no estamos permitiendo que se transforme en simple papel mojado un derecho tan fundamental y primitivo como la vida misma.

FUENTES:
Vocento recupera el reparto de dividendos gracias a la mejora de los resultados

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